Artículo destacado: Mujeres en la ciencia: La Dra. Tracey Rouault habla sobre la resiliencia

Viernes, Febrero 9, 2024
Once personas de pie en fila sonríen a la cámara. Están en el patio interior de un edificio.
La Dra. Rouault (centro) con miembros de su laboratorio.
Crédito: Tracey Rouault, M.D.

Tracey Rouault, M.D., ha tenido muchos logros notables durante su carrera de casi cuatro decenios en los NIH. Señala que su perspicacia científica y sus habilidades de liderazgo se perfeccionaron gracias a una variedad de experiencias únicas.

“Entré a la [Universidad de] Yale el primer año en que inscribieron a mujeres para los cuatro años de la licenciatura. Había 250 mujeres entre 1,000 hombres”, explicó la Dra. Rouault. “Mi escuela secundaria no era un entorno donde la gente aspirara a 'gobernar el mundo'. Yale era muy diferente y eso me hizo pensar de otro modo”.

Hoy, la Dra. Rouault es investigadora distinguida de los NIH en el contenido de Inglés (un honor reservado para los investigadores sénior más destacados de los NIH), jefa de su propio laboratorio ―la Sección sobre el Metabolismo del Hierro en Humanos en el contenido de Inglés ― y veterana, después de haber servido 26 años como funcionaria comisionada en el Servicio de Salud Pública de los EE. UU. Su última serie de artículos de estudios científicos identifican terapias prometedoras para el COVID-19 y otras infecciones virales, incluidas aquellas sin tratamiento aprobado.

“[La Dra. Rouault] ha realizado varios hallazgos inesperados y sorprendentes durante su carrera en el NICHD”, compartió su colega Rodney Levine, M.D., Ph.D. en el contenido de Inglés, investigador sénior y jefe del Laboratorio de Bioquímica del Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre de los NIH. “Cualquiera puede encontrarse con un descubrimiento de ese tipo, pero hacerlo repetidamente no es una casualidad”.

Primeros años en el noreste

La Dra. Rouault pasó la mayor parte de su juventud en diferentes pueblos del norte del estado de Nueva York, donde su padre trabajaba como ingeniero para General Electric y su madre se centró en cuidar de su familia. “Mi madre quería ser escritora. Ganó un concurso de escritura patrocinado por la revista Atlantic , que le otorgó una beca para asistir a la prestigiosa Bread Loaf Writers’ Conference en el contenido de InglésNotificacion de salida. Pero no había trabajos de edición disponibles para ella en el norte del estado de Nueva York después de que mis hermanos y yo comenzamos la escuela”, explicó la Dra. Rouault.

Foto de la infancia de la Dra. Rouault en el lago Ontario.
Crédito: Tracey Rouault, M.D.
 

Desde temprana edad, la Dra. Rouault tocó el piano y pensó en seguir una carrera como concertista de piano. Pero a medida que alcanzó diferentes metas durante la niñez y la adolescencia, decidió no hacerlo. En 1969, asistió a Yale y se especializó en biología. Allí encontró estudiantes con ideas afines que se tomaban en serio el estudio, tenían grandes ambiciones y estaban motivados. “Muchas de las mujeres de mi clase universitaria continuaron sus estudios de posgrado, en especial de la escuela de medicina”, dijo.

Una mentora, Elga Wasserman, Ph.D. en el contenido de InglésNotificacion de salida, quien supervisó los primeros años de educación mixta femenina en Yale, aconsejó a la Dra. Rouault que fuera a la escuela de medicina. “Me dijo que, con un título en medicina, siempre podría conseguir un trabajo después de tener hijos. En cambio, ella sentía que su doctorado en química la había dejado sin buenas opciones, ya que el proceso de titularidad no era permisivo para las madres en ese momento”, compartió la Dra. Rouault. En una reunión universitaria, la Dra. Rouault se enteró de que más tarde la Dra. Wasserman cambió su enfoque para aprovechar nuevas oportunidades, obtuvo su doctorado en derecho en la Escuela de Derecho de Yale y ejerció la abogacía hasta su jubilación.

Formación en la Universidad de Duke

Después de graduarse como cum laude de Yale en 1973, la Dra. Rouault sabía que quería adquirir experiencia fuera del noreste, y la Escuela de Medicina de Duke tenía una excelente reputación. “Elegí Duke porque su misión es formar médicos-científicos. Condensaron dos años de cursos de medicina en un año, lo que dificultó mucho el trabajo. Pero liberó ese tercer año para dedicarme a la investigación científica”, dijo la Dra. Rouault.

En Duke, la Dra. Rouault realizó un estudio científico sobre una enfermedad de la sangre potencialmente mortal llamada hemoglobinuria paroxística nocturna (HPN) y publicó su primer artículo de estudio científico en el contenido de Inglés, que explicaba cómo el sistema inmunitario destruía los glóbulos rojos en pacientes con HPN. “Publicar un artículo e informar sobre un descubrimiento probablemente tenga algún efecto en el receptor de dopamina y en la vía de recompensa”, dijo. “Me atrajo y se me abrió el apetito por el estudio científico”.

La Dra. Rouault eligió la medicina interna y la reumatología como sus especialidades. “Había muy pocas mujeres en medicina interna y, al principio, la gente desconfiaba de mí”, explicó. Pero no dejó que esa fría recepción la disuadiera de perseguir sus intereses y objetivos. “Esas dos especialidades son bastante desafiantes. Uno tiene que descubrir qué está pasando. Los desafíos de diagnóstico son como acertijos que hay que resolver y yo soy muy buena con los acertijos”.

La Dra. Rouault también conoció a su esposo, W. Marston Linehan, M.D. en el contenido de Inglés, mientras estaba en Duke. Para su rotación de psiquiatría, pasó un turno nocturno en el hospital donde él era residente de cirugía y debía llegar temprano en la mañana. “No fue el ambiente más romántico, pero nos conocimos durante el desayuno en la cafetería del hospital”, compartió. Se casaron y aprendieron a equilibrar la carrera y la familia a lo largo de los años.

En 1977, la Dra. Rouault se graduó de la escuela de medicina y luego completó sus dos residencias en Duke. Obtuvo la certificación en medicina interna en 1982 y la certificación en reumatología en 1984.

Traza un camino en los NIH

Mientras la joven pareja finalizaba su formación médica en Durham, el Dr. Linehan encontró trabajo como oncólogo urólogo en el Instituto Nacional del Cáncer de los NIH. La familia se mudó a Bethesda (Maryland), donde sintieron el impacto del aumento de los precios mientras se adaptaban a un nuevo nivel de vida en el área de Washington, D.C.

“Acababa de tener la primera de mis dos hijas y en ese momento no me sentía apta para que me contrataran. Pero necesitábamos un segundo ingreso, así que tuve que conseguir otro empleo”, explicó la Dra. Rouault. En las tardes, me desempeñaba como directora de médicos internos en Sibley Hospital, donde dirigía un equipo que atendía emergencias las 24 horas. “Trabajar en Sibley me dio experiencia en gestión, sobre todo porque lidiábamos con situaciones tensas, como ataques cardíacos y síndromes de muerte súbita”, comentó. A lo largo de los años, continuó adquiriendo valiosas habilidades de administración y gestión.

Finalmente, una amiga le habló de una oportunidad de beca (con una rotación de cuatro meses y dos años de investigación científica) en la Sección de Genética Humana del NICHD. “Era una buena oportunidad, aunque mal remunerada, y esperaba que me sirviera para conseguir mejores trabajos más adelante”, dijo la Dra. Rouault. Su interés por los estudios científicos nunca decayó, aunque sabía que se necesitaría tiempo y compromiso para tener éxito.

“La investigación biomédica no es para todos. Es necesario estar motivado”, compartió la Dra. Rouault. “También fue un gran desafío porque acababa de tener a mi segunda hija y tenía que ser como las demás en el trabajo. No podía trabajar solo la mitad del tiempo y había muy pocas guarderías”. Ella era la única madre en su programa.

“Tuvimos que descubrir cómo arreglárnoslas en cada paso del camino. Nada fue sencillo, pero mi esposo me alentó mucho”, dijo la Dra. Rouault. “La flexibilidad es importante. Hay muchos salidas profesionales posibles y su proyecto actual puede que no funcione. Puede cambiar sus objetivos y reenfocarse muchas veces antes de encontrar una carrera profesional exitosa y gratificante”.

John O'Shea, M.D. en el contenido de Inglés, entonces compañero estudiante y ahora director científico de Investigación Intramuros en el Instituto Nacional de Artritis y Enfermedades Musculoesqueléticas y de la Piel, recordó que los NIH tenían canchas de tenis en el campus en ese momento. “Me aterrorizaba jugar tenis contra Tracey por su habilidad, energía y concentración. Yo era un biólogo molecular muy novato y me impresionaba cómo ella aplicaba esos mismos atributos en sus estudios científicos”.

Después de que terminó su beca en 1989, la Dra. Rouault fue contratada como investigadora científica sénior. Solo dos años después, en 1991, el director científico intramuros del NICHD, Arthur S. Levine, M.D., la ascendió a través de una comisión en el Servicio de Salud Pública de los EE. UU., un reconocimiento que solo se ofrecía a investigadores científicos destacados. Básicamente, la comisión allanó el camino para que ella iniciara su propio laboratorio independiente (los NIH no tenían un sistema formal de titularidad en ese momento). Ella ha dirigido este mismo laboratorio, la Sección sobre el Metabolismo del Hierro en Humanos en el contenido de Inglés, durante casi 33 años.

Una pareja sonríe para la cámara dentro de una habitación verde con chimenea. La Dra. Rouault lleva su uniforme del Servicio de Salud Pública. Hay un árbol de Navidad y decoración en la repisa.
La Dra. Rouault con su esposo, el Dr. Linehan, en la Casa Blanca. Se invitó a funcionarios del Servicio de Salud Pública como la Dra. Rouault a ver las decoraciones navideñas. 
Crédito: Tracey Rouault, M.D. 
 

Hace nuevos descubrimientos

“Alrededor de la década de 1980, surgió el concepto de promotor de un gen (donde comienza la transcripción). La gente pensaba que todo tipo de regulación tendría lugar en el promotor, en el nivel transcripcional”, explicó la Dra. Rouault. “Nos centramos en el metabolismo del hierro porque es un elemento tan clave que una célula tiene que hacerlo bien. Pensamos que sería un buen sistema para identificar otros 'trucos' para la regulación celular y el mantenimiento de la homeostasis”.

En poco tiempo, la Dra. Rouault y sus colegas identificaron un sistema regulador que no dependía de la transcripción. Su trabajo reveló que, en vez de eso, una proteína (el producto de una transcripción de ARN) formaba un segundo contenido de regulación. Identificó y clonó dos proteínas sensibles al hierro, llamadas proteínas reguladoras de hierro 1 (IRP1) y 2 (IRP2), que podrían "detectar" la concentración de hierro en una célula y regular la transcripción de genes implicados en el metabolismo del hierro. Su descubrimiento de estos reguladores cambió la forma en que los científicos veían la regulación del metabolismo celular del hierro.

Cuando una célula tiene suficiente hierro, la IRP1 funciona como una enzima aconitasa y cataliza elementos en productos necesarios para producir ATP y hemo en el citoplasma de la célula, donde requiere un cofactor hierro y azufre para unirse directamente a su sustrato. Cuando una célula carece de hierro, hay menos cofactores hierro y azufre, lo que provoca un cambio conformacional en la IRP1 que le permite unirse a elementos sensibles al hierro: bucles de ARN implicados en la transcripción. La conversión y la unión suprimen la traducción de muchas proteínas importantes en el metabolismo del hierro, pero aumentan la concentración de ARNm de otras proteínas. El efecto general aumenta la absorción de hierro, ya que las células necesitan más hierro para completar los procesos celulares, y reduce el almacenamiento de hierro.

“El hecho de que la IRP1 pueda cambiar drásticamente de una enzima a una proteína reguladora de la traducción ilustra la importancia de conocer los detalles que gobiernan la expresión de las proteínas a nivel molecular”, dijo la Dra. Rouault. “La elegancia de este sistema regulatorio no se habría descubierto en experimentos que buscaban descubrir todo, como las matrices de expresión y la proteómica, que a menudo dominan el mundo de los estudios científicos actuales. Demostramos que una proteína reguladora puede detectar lo que regula y cambiar su comportamiento en consecuencia. Sigue siendo uno de los mejores ejemplos de una interacción entre ARN y proteína que produce una regulación”.

En la década de 2000, el laboratorio de la Dra. Rouault también descubrió que en los ratones sin IRP2 apareció una condición neurodegenerativa progresiva y, a la larga, mortal, parecida a la enfermedad de Parkinson y la esclerosis lateral amiotrófica (Científicos del NICHD descubren un trastorno en los ratones y buscan un análogo humano en el contenido de Inglés [PDF 1.2 MB]). Es importante destacar que descubrieron que un fármaco antioxidante llamado Tempol podía restaurar el metabolismo del hierro en el modelo de ratón y que, si se administraba a tiempo, evitaba que los síntomas empeoraran. La Dra. Rouault y su equipo compartieron estos hallazgos con los proveedores de atención médica para identificar a los pacientes con mutaciones de IRP2 y aplicar el tratamiento.

“Su trabajo que caracteriza el modelo de ratón al que le falta IRP2 se destaca como un logro fundamental”, dijo Nunziata Maio, Ph.D., científica del laboratorio de la Dra. Rouault. “Sorprendentemente, este modelo anticipó al primer paciente humano con pérdida de función bialélica en IRP2 en casi dos decenios, y el modelo de ratón reflejó eficazmente lo que se observó en las personas. Fue solo a través de un análisis muy exhaustivo y cuidadoso que la Dra. Rouault y su equipo pudieron descubrir estos hallazgos que cambiaron en esencia no solo nuestra comprensión del metabolismo del hierro, sino también las implicaciones de las alteraciones dentro de esta vía para la salud y las enfermedades humanas”.

Fomenta el pensamiento independiente

A lo largo de su trayectoria profesional en el NICHD, la Dra. Rouault también se ha hecho conocida por su liderazgo y mentoría.

“La Dra. Rouault nos anima constantemente a formular nuestras propias preguntas y a abordarlas con rigor. Su respeto genuino por las ideas que aportamos y la confianza que deposita en cada uno de nosotros sirven como poderosas fuentes de motivación”, afirmó la Dra. Maio. “Realmente no hay nada que se compare con la sensación de logro que se deriva de poder abordar de forma independiente tus propias preguntas científicas en un campo que puede ser muy competitivo y, a menudo, no muy consciente de las perspectivas de los estudiantes”.

Esther Meyron-Holtz, Ph.D. en el contenido de InglésNotificacion de salida, exmiembro del laboratorio que ahora es profesora asociada en el Instituto de Tecnología de Israel y dirige su propio equipo de investigación, está de acuerdo. “La Dra. Rouault fue una gran mentora para mí, en todos los aspectos, cuando era dura y cuando era amable. De ella aprendí muchas habilidades que me acompañan a la hora de liderar mi grupo de investigación científica, como confiar en mis alumnos y no microgestionarlos. Creo que su idea era que no se puede crear una motivación interna para realizar investigaciones con presión y miedo”, compartió la Dra. Meyron-Holtz.

“[La Dra. Rouault] también me enseñó a detenerme con frecuencia y observar los datos. Solía preferir planificar mi próximo experimento antes que pensar profundamente en los resultados del primero”, continuó. Los consejos de su antigua mentora también ayudaron a la Dra. Meyron-Holtz cuando estaba nerviosa antes de dar una charla. “Ella decía: ‘Solo tú puedes decidir qué tan nerviosa quieres estar’”.

La estudiante y candidata a doctorado Audrey Heffner se unió al laboratorio de la Dra. Rouault durante la pandemia. “La mentoría y el liderazgo de Rouault brindaron una presencia reconfortante durante esos tiempos difíciles. En medio de la incertidumbre, ser testigo de su dedicación al diálogo abierto y al aprendizaje continuo fue una luz que guiaba. Me motivó a buscar perspectivas diversas y seguir siendo adaptable frente a los panoramas científicos en evolución”, compartió la Sra. Heffner.

“Su apertura a nuevos desafíos, combinada con su capacidad para encontrar el humor en situaciones desafiantes, me mostró que la resiliencia y una actitud positiva pueden ser herramientas poderosas tanto en la investigación científica como en la vida”, añadió. “El liderazgo de la Dra. Rouault no solo enriqueció mi comprensión de la ciencia, sino que también me ha proporcionado valiosas lecciones de vida que sigo aplicando en mi trayectoria como investigadora científica principiante”.

Tras la pista del SARS-CoV-2

En los últimos años, el laboratorio de la Dra. Rouault descubrió que algunas proteínas virales también utilizan cofactores de hierro y azufre, abriendo una nueva frontera en la comprensión de las infecciones virales. Antes de la pandemia de COVID-19, el laboratorio había identificado un "motivo" (secuencia de aminoácidos) que indicaría si una proteína podría requerir un grupo de hierro y azufre para su función.

“Durante los primeros días de la pandemia, permitieron que una persona de cada laboratorio volviera a trabajar en estudios científicos relacionados con el COVID”, recordó la Dra. Rouault. “Entonces, entré y verifiqué si alguna proteína del SARS-CoV-2 tenía el motivo y descubrí que muchas de ellas eran proteínas candidatas de hierro y azufre”.

La primera proteína viral que estudiaron fue la replicasa, que es esencial para que el virus se replique y cause infecciones. Descubrieron que la replicasa necesitaba dos grupos de hierro y azufre. Desde entonces, identificaron un requisito parecido para la helicasa, que ayuda a desenrollar las cadenas de ARN viral. Estas características ayudan a explicar por qué Tempol parece eficaz como posible terapia contra el COVID-19.

“Es muy interesante porque la virología es un campo grande y, antes de esto, solo se identificó que un par de proteínas virales necesitaban un grupo de hierro y azufre. Esta característica se consideró una rareza. Sin embargo, ahora hemos demostrado que la incorporación de un cofactor hierro y azufre es, en realidad, fundamental para la actividad de varias proteínas virales”, dijo la Dra. Rouault. “Es un tema nuevo y emocionante que nos brinda una perspectiva completamente nueva sobre los virus”.

El laboratorio de la Dra. Rouault está evaluando otras proteínas virales, incluidas las implicadas en la viruela símica, para determinar si los cofactores desempeñan un papel en la infección o la transmisión. “Tempol está aprobado para su uso como ungüento tópico, y las lesiones de la viruela son muy dolorosas y muy contagiosas. Entonces, si tenemos otro brote, alguien podría desarrollar un ensayo clínico usando Tempol como tratamiento experimental para estas lesiones”, dijo.

Pensando en el futuro

La Dra. Rouault tiene muchos objetivos para ella y su laboratorio durante los próximos diez años. “Quiero descubrir más proteínas humanas que utilicen cofactores hierro y azufre, que podrían alterar muchas vías bioquímicas. También quiero seguir estudiando el papel que desempeñan los cofactores hierro y azufre en las infecciones virales, lo que podría conducir a mejores terapias”, afirmó.

También busca comprender la neurodegeneración en el modelo de ratón que carece de IRP2. Espera que estos estudios, que ya están en marcha, puedan ayudar a explicar por qué se degeneran los axones de las neuronas. Los conocimientos adquiridos a partir de estos estudios pueden identificar las vías moleculares que subyacen a otras enfermedades neurodegenerativas.

La Dra. Rouault también está agradecida por las libertades científicas que ofrece el programa intramuros de los NIH. “Tenemos financiamiento en función de nuestra trayectoria, y no tenemos a otros que deciden si algo funcionará o no”, explicó. “Fomenta una mayor toma de riesgos y nos permite buscar ideas, independientemente de lo que entra y sale de la moda científica”.

Fuera del trabajo, la Dra. Rouault sigue siendo una música consumada y ha sido miembro de varias bandas en los NIH a lo largo de los años. Ella y su esposo también ayudaron a supervisar la donación del piano de cola al Centro Clínico de los NIH en 2006. Un videoclip de la Dra. Rouault en el contenido de InglésNotificacion de salida tocando el Arpa eólica (Estudio Op. 25, N.° 1) de Frédéric Chopin también está disponible en línea.

Consulte el título.
Una captura de pantalla de la banda "The Directors" de NIH Record en enero de 2000. La Dra. Rouault está a la izquierda detrás de un teclado. 
Crédito: Registro de los NIH
Dos mujeres sonríen a la cámara. La Dra. Rouault está a la izquierda y lleva su bata de laboratorio.
La Dra. Rouault con Whoopi Goldberg en el Kennedy Center. 
Crédito: Tracey Rouault, M.D.

En 2012, la Dra. Rouault y otros músicos de los NIH actuaron en el Kennedy Center para el evento de recaudación de fondos Celebration of Science en el contenido de Inglés. Whoopi Goldberg actuó como maestra de ceremonias y amablemente advirtió a la multitud que no esperaran mucho de una banda compuesta por médicos. La Dra. Rouault recuerda que la actuación de la banda superó las expectativas del público y que la Sra. Goldberg la felicitó después por sus habilidades con el teclado. En el futuro, la Dra. Rouault espera formar un trío de piano.

Al hacer un balance de sus logros, la Dra. Rouault dijo que está “orgullosa de mi esposo y mis hijas, de mis logros en el trabajo y de la resiliencia que necesitaba para forjar un rumbo profesional cuando a menudo parecía imposible”. Cuando encontró barreras difíciles, la Dra. Rouault simplemente cambió de dirección y recomendó ese curso de acción a otros. “No se encierre ni se limite a un solo rumbo profesional y consiga los títulos que necesite para tener flexibilidad”.

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