Artículo de interés: Según investigadores financiados por el NICHD, se necesitan nuevas políticas para la atención de la salud materna entre las personas encarceladas que tienen COVID-19

Miércoles, Mayo 31, 2023
Persona embarazada que recibe una inyección de un profesional de la salud en el brazo. Ambos llevan mascarilla.
Crédito: Imagen de archivo

Según un análisis realizado por investigadores financiados por el NICHD, debe darse prioridad a la salud de las personas embarazadas y las madres recientes en las prisiones del país para evitar futuras crisis de salud pública a causa del COVID-19. Entre los cambios de política recomendados, se encuentra la puesta en libertad anticipada, siempre que sea posible, ya que las personas embarazadas corren un alto riesgo de contraer COVID-19 y las prisiones no están bien equipadas para proporcionar la atención médica necesaria. Asimismo, las prisiones deberían promover la vacunación contra el COVID-19 y elaborar mensajes dirigidos a esta población para contrarrestar la desinformación sobre las vacunas.

El análisis, realizado por la Dra. Rebecca Shlafer, de la Universidad de Minnesota, y sus colegas, aparece en la revista científica University of Saint Thomas Law Journal. Proviene de Pregnancy and Postpartum Support Programs for Women in Prison: Maternal and Neonatal Outcomes en el contenido de Inglés (Programas de apoyo durante el embarazo y el puerperio para mujeres encarceladas: Resultados maternos y neonatales), un proyecto financiado por el NICHD sobre el desarrollo de programas de apoyo durante el embarazo y el puerperio para mejorar la salud materna en las prisiones.

Según los autores del estudio, las mujeres encarceladas en prisiones estadounidenses representan el 30 % de las mujeres encarceladas en todo el mundo. Por lo general, los sistemas penitenciarios no recopilan datos sobre el embarazo al ingresar en prisión, pero los investigadores calcularon que más de 56 000 mujeres embarazadas fueron puestas a disposición policial entre 2016 y 2017. Aunque se han llevado a cabo pocos estudios, un pequeño conjunto de investigaciones internacionales sugiere que las madres corren un alto riesgo de padecer una salud mental deficiente cuando son separadas de sus bebés después del parto.

Es probable que la propagación del COVID-19 se haya visto favorecida por las condiciones de las prisiones durante las fases iniciales de la pandemia, incluidas las condiciones de hacinamiento, la ventilación deficiente y los entornos insalubres. En ese momento, las infecciones por SARS-CoV-2 eran tres veces más altas en las prisiones que entre la población general, y las muertes eran dos veces y media más altas.

Se dispone de poca información sobre la atención en el puerperio que reciben las nuevas madres que se encuentran encarceladas. Sin embargo, la práctica inicial durante la pandemia de poner en cuarentena a las pacientes durante un período de 10 a 14 días cuando regresaban a la prisión después de dar a luz en los centros de maternidad probablemente exacerbó los síntomas de depresión que las nuevas madres sentían tras separarse de sus bebés. 

Además de la puesta en libertad anticipada y la vacunación, los autores recomendaron que se ofrecieran a las personas embarazadas y puérperas de las prisiones oportunidades frecuentes de hacer preguntas sobre su salud y sobre las vacunas a proveedores de atención médica en los que confían. En la actualidad, la atención médica que reciben las personas embarazadas y puérperas encarceladas varía mucho de una prisión a otra. Los autores reclaman políticas y prácticas de atención materna sistemáticas en todas las prisiones del país, que respondan a las pacientes, sean equitativas y estén basadas en pruebas.

Reference

Corbett, A, et al. The impact of the COVID-19 pandemic on the care and treatment of pregnant, birthing, and postpartum people in prisons in the United States. University of St. Thomas Law Journal. 2023.