Mortalidad infantil: Otras preguntas frecuentes

En la sección Información sobre el problema encontrará información básica sobre temas como "¿Qué es?" y "¿Cuántas personas se ven afectadas?". Además, en esta sección se responde a preguntas frecuentes específicas sobre un tema determinado.

¿El riesgo de mortalidad infantil es hereditario?

Muchas causas de mortalidad infantil surgen de manera espontánea, es decir que una familia que ha experimentado la muerte de un bebé no tiene necesariamente más riesgo de sufrir otra pérdida. Sin embargo, en lo que respecta a algunas causas, el riesgo sí existe para las generaciones posteriores.

Al examinar las causas principales de mortalidad infantil en los EE.UU.:

  • Defectos de nacimiento. Algunos defectos de nacimiento son consecuencia de enfermedades genéticas que podrían transmitirse de los progenitores al hijo. Sin embargo, algunas enfermedades genéticas como el síndrome de Down ocurren espontáneamente, es decir que no se transmiten por vía familiar. Si un factor de riesgo controlable produjo un defecto de nacimiento y ese factor de riesgo no se controla o elimina, el defecto de nacimiento puede también ocurrir en otros hijos. Sepa más sobre los factores de riesgo de los defectos de nacimiento.
  • Parto prematuro. Las mujeres que han experimentado un parto prematuro tienen un riesgo mayor de dar a luz antes de llegar a término si quedan nuevamente embarazadas.1 Aprenda más sobre los factores de riesgo de un parto prematuro.
  • Síndrome de muerte súbita del lactante (SIDS por sus siglas en inglés). No hay evidencia de que un bebé tenga un riesgo más alto de SIDS debido a que un hermano mayor haya muerto por causa del SIDS. Sin embargo, si determinados factores de riesgo del SIDS o peligros en el entorno donde duerme el bebé no se controlan o eliminan después de la muerte por SIDS de un bebé, otros bebés de la familia correrían más riesgo de muerte por SIDS u otras causas de muerte infantil relacionadas con el sueño.2
  • Complicaciones en el embarazo. Dependiendo de la complicación específica, un segundo embarazo podría o no correr un riesgo mayor. Aprenda más sobre las complicaciones comunes en el embarazo.
  • Lesiones accidentales. El término "accidente" se refiere a algo no planificado o no previsto, por lo que, por su propia definición, es improbable que sea hereditario. Sin embargo, al igual que otras causas de mortalidad infantil, si una situación insegura no se modifica después de la muerte de un bebé, otros bebés en esa situación podrían también correr riesgo de muerte.

A las familias que han sufrido la muerte de un bebé les puede resultar útil hablar con un proveedor de cuidado de la salud, un asesor genético o un experto en seguridad. Estos proveedores de cuidado de la salud  pueden ayudar a las familias a entender la causa de la muerte del bebé —si fuera conocida— y evaluar los riesgos para los futuros hijos que la familia quisiera tener.

¿Cómo están trabajando los investigadores para reducir las tasas de mortalidad infantil?

La investigación ha contribuido en gran medida a reducir la mortalidad infantil en los Estados Unidos y el mundo. Desde su creación en 1962, el NICHD ha cumplido un rol fundamental en muchas iniciativas para comprender, reducir y eliminar las causas y los factores que contribuyen a la mortalidad infantil. Abajo encontrará algunos de los éxitos más destacados del instituto vinculados con la reducción de la mortalidad infantil:

  • Síndrome de dificultad respiratoria. En 1980, de los bebés prematuros de los Estados Unidos que desarrollaron este trastorno respiratorio —que es consecuencia de pulmones subdesarrollados— 4.989 murieron a causa del mismo. En 2010, las muertes de bebés en los EE.UU. por síndrome de dificultad respiratoria habían caído drásticamente a 514.3 Este cambio fue el resultado de los avances en las tecnologías respiratorias y el desarrollo del reemplazo del surfactante pulmonar —una especie de "grasa" de los pulmones que es esencial para respirar pero que los bebés prematuros no son capaces de producir por sí solos. Las iniciativas de investigación del NICHD y otros institutos de los NIH permitieron estos avances.
  • Síndrome de muerte súbita del lactante (SIDS por sus siglas en inglés).En 1993, más de 4.000 bebés murieron a causa del SIDS en los Estados Unidos. En 1994, el NICHD, en colaboración con otras organizaciones y agencias, lanzaron la campaña Seguro al dormir (Safe to Sleep®) en el contenido de Inglés (antes llamada Dormir boca arriba [Back to Sleep]) para educar a padres, cuidadores y proveedores de cuidado de la salud sobre las maneras de reducir el riesgo de SIDS y de otras causas de muerte infantil relacionadas con el sueño. Desde entonces, la tasa de SIDS en los EE.UU. ha bajado más del 50%. Aprenda más sobre los avances en la reducción del SIDS en el contenido de Inglés.
  • VIH/SIDA.Como resultado de la investigación financiada por el NICHD, el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Contagiosas (NIAID por sus siglas en inglés) y otras organizaciones, la tasa de trasmisión del VIH de madre a hijo en los Estados Unidos cayó del 25% a comienzos de la década de 1990 a menos del 1%.4,5 Al prácticamente eliminar la transmisión de este virus, esta investigación también casi eliminó el VIH/SIDA como una causa de mortalidad infantil en los Estados Unidos.
  • Parto prematuro. La investigación dirigida por el NICHD encontró que administrar una forma de la hormona progesterona a mujeres con riesgo de parto prematuro debido a partos prematuros anteriores, reducía en gran medida la tasa de partos prematuros en estas mujeres.6 El hallazgo fue tan significativo que el Congreso Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG por sus siglas en inglés) recomendó en 2003 que las mujeres con riesgo de parto prematuro recibieran progesterona para prevenir los partos prematuros en embarazos subsiguientes.7 Una investigación posterior financiada por el NICHD también descubrió que administrar progesterona a mujeres con un cuello uterino corto —otro factor de riesgo del parto prematuro— reducía el riesgo de parto prematuro y el riesgo de síndrome de dificultad respiratoria y muerte en esos bebés.8
  • Asfixia perinatal. Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 1 millón de recién nacidos en todo el mundo muere cada año por asfixia perinatal, es decir, falta de oxígeno al cerebro antes, durante e inmediatamente después del parto. Muchas de estas muertes ocurren en regiones con recursos limitados. El NICHD realizó una evaluación del programa Ayudar a respirar a los bebés (Helping Babies Breathe®), en el cual se capacitaba a las personas que atienden los partos en zonas rurales o con recursos limitados sobre formas de resucitar a los recién nacidos. La evaluación mostró una disminución significativa de las tasas de muerte en la primera semana después del nacimiento.9 El programa Helping Babies Breathe® actualmente está siendo implementado en más de 30 países alrededor del mundo.

Al estudiar las causas y los factores que contribuyen a la mortalidad infantil, el NICHD continúa ampliando la base de conocimientos que permitirá en el futuro reducir aún más las muertes de los bebés. Visite la sección Información sobre las investigaciones del NICHD para saber más sobre las iniciativas de investigación del NICHD para reducir la mortalidad infantil en los Estados Unidos y el resto del mundo.


  1. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés): (2013). Preterm birth. Obtenido el miércoles, 24 de julio de 2013 de http://www.cdc.gov/reproductivehealth/maternalinfanthealth/PretermBirth.htm en el contenido de Inglés
  2. Grupo de Trabajo sobre Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (2011). SIDS and other sleep-related infant deaths: Expansion of recommendations for a safe infant sleeping environment. Pediatrics, 128, 1030-1039. PMID: 22007004 en el contenido de Inglés
  3. CDC. (2012). Table 23. Leading causes of death and numbers of deaths, by age: United States, 1980 and 2010. Health, United States – 2012 ed. Atlanta, GA: Author.
  4. Davis, S. F., Byers, R. H. Jr, Lindegren, M. L., Caldwell, M. B., Karon, J. M., Gwinn, M. (1995). Prevalence and incidence of vertically acquired HIV infection in the United States. JAMA, 274(12), 952-955.
  5. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés). (2006). Achievements in Public Health: Reduction in Perinatal Transmission of HIV Infection—United States, 1985–2005. MMWR, 55(21), 592–597.
  6. Meis, P. J., Klebanoff, M., Thom, E., Dombrowski, M. P., Sibai, B., Moawad, A. H., et al. (2003). Prevention of recurrent preterm delivery by 17 alpha-hydroxyprogesterone caproate. New England Journal of Medicine, 348(24), 2379-2385. PMID: 12802023
  7. Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG por sus siglas en inglés) (2003). ACOG committee opinion. Obstetrics & Gynecology, 102(5 Pt 1), 1115–1116. PMID: 14672496
  8. Hassan, S. S., Romero, R., Vidyadhari, D., Fusey, S., Baxter, J. K., Khandelwal, M., et al. (2011). Vaginal progesterone reduces the rate of preterm birth in women with a sonographic short cervix: a multicenter, randomized, double-blind, placebo-controlled trial. Ultrasound in Obstetrics & Gynecology, 38(1), 18–31. PMID: 21472815
  9. Carlo, W. A., McClure, E. M., Chomba, E., Chakraborty, H., Hartwell, T., Harris, H., Lincetto, O., & Wright, L. L. (2010). Newborn care training of midwives and neonatal and perinatal mortality rates in a developing country. Pediatrics, 126(5), e1064–1071.

 

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