¿Existen maneras de reducir el riesgo de mortalidad infantil?

A menudo, no existen maneras definitivas de prevenir muchas de las principales causas de mortalidad infantil. Sin embargo, existen maneras de reducir el riesgo de un bebé. Los investigadores continúan estudiando las mejores maneras de prevenir y tratar las causas de la mortalidad infantil y los efectos de los factores que contribuyen a ella. Considere las siguientes maneras de ayudar a reducir el riesgo:

Prevenir los defectos de nacimiento

Los defectos de nacimiento son actualmente la causa principal de mortalidad infantil en los Estados Unidos.1 Existen muchos tipos distintos de defectos de nacimiento y pueden ocurrir en cualquier embarazo.

Hay varias medidas que las mujeres embarazadas pueden tomar para ayudar a reducir el riesgo de determinados defectos de nacimiento, como consumir suficiente ácido fólico antes y durante el embarazo para prevenir los defectos del tubo neural. Sepa más sobre algunos de los factores de riesgo de los defectos de nacimiento.

Abordar el parto prematuro, el peso bajo al nacer y sus resultados

Actualmente no existe una manera definitiva de prevenir el parto prematuro, la segunda causa más común de mortalidad infantil en los Estados Unidos.1 Sin embargo, los investigadores y los proveedores de cuidado de la salud están trabajando para abordar este tema desde diversos frentes, como encontrar maneras de impedir que el trabajo de parto prematuro avance hasta convertirse en un parto prematuro, e identificar maneras de mejorar los resultados de salud de los bebés prematuros. Los bebés prematuros por lo general tienen peso bajo al nacer, pero a veces los bebés nacidos a término también tienen infrapeso. Las causas pueden deberse a una enfermedad crónica de la madre o a una mala nutrición. Los cuidados prenatales adecuados son esenciales para garantizar que los bebés nacidos a término nazcan con un peso saludable.2,3

Existen algunos factores de riesgo conocidos para el parto prematuro, incluido haber tenido un bebé prematuro en un embarazo anterior, por lo que las mujeres con factores de riesgo conocidos pueden recibir tratamientos para ayudar a reducir esos riesgos. Sin embargo, en la mayoría de los casos, se desconoce la causa de parto prematuro, por lo que no siempre hay medidas que se puedan tomar o tratamientos efectivos que permitan prevenirlo.

Los investigadores y los proveedores de cuidado de la salud también están trabajando para comprender los desafíos de salud que enfrentan los bebés prematuros o que nacieron con peso bajo a fin de desarrollar tratamientos para estos desafíos. Por ejemplo, los bebés prematuros tienen un riesgo alto de tener problemas respiratorios graves, debido a sus pulmones subdesarrollados. Los tratamientos con respiración artificial y esteroides pueden ayudar a estabilizar la respiración para permitir que los pulmones se desarrollen completamente. Además, los estudios sugieren que los bebés nacidos con peso bajo tienen un riesgo mayor de tener determinados problemas de salud en la adultez, como diabetes, presión arterial alta y enfermedad cardíaca.4

Obtener cuidados previos a la concepción y cuidados prenatales

Durante el embarazo, la salud de la madre, el entorno y las experiencias afectan cómo el feto se desarrolla, así como el curso del embarazo. Al cuidar bien de su propia salud antes y durante el embarazo, la madre puede reducir el riesgo del bebé de muchas de las causas principales de mortalidad infantil de los Estados Unidos, entre ellas los defectos de nacimiento, el parto prematuro, el peso bajo al nacer, el síndrome de muerte súbita del lactante (SIDS por sus siglas en inglés) y determinadas complicaciones del embarazo.5,6,7

Las mujeres no necesitan esperar a estar embarazadas para tomar medidas para mejorar su salud. Tener un peso saludable, una nutrición adecuada, controlar las enfermedades crónicas y buscar ayuda en casos de uso o abuso de sustancias, por ejemplo, puede ayudar a una mujer a alcanzar un mejor estado de salud antes de quedar embarazada. Su buen estado de salud, a su vez, puede ayudar a reducir los riesgos de mortalidad infantil para cualquier bebé que tenga en el futuro. Aprenda más sobre los cuidados previos a la concepción.

Una vez que la mujer queda embarazada, debe recibir cuidados prenatales tempranos y regulares. Este tipo de cuidados ayuda a promover los mejores resultados para la madre y el bebé. Aprenda más sobre los cuidados prenatales.

Crear un ambiente seguro para que el bebé duerma

El SIDS se define como una muerte súbita e inexplicable de un bebé menor de un año de edad y que permanece inexplicable incluso después de una investigación minuciosa. El SIDS es la tercera causa de mortalidad infantil en los Estados Unidos.

El SIDS es un tipo de muerte dentro de una categoría más amplia de causas de muerte llamada muerte súbita e inesperada de un niño (SUID por sus siglas en inglés). La categoría de SUID incluye otras causas de muerte infantil relacionadas con el sueño —como la asfixia accidental— así como infecciones, choques automovilísticos y otras causas.8

Si bien las tasas de SIDS han disminuido en las últimas décadas, las tasas de otras causas de muerte infantil relacionadas con el sueño han aumentado. Las lesiones accidentales son la quinta causa de mortalidad infantil en los Estados Unidos.

Aunque no existe una manera definitiva de prevenir el SIDS, existen maneras de reducir el riesgo de SIDS y de otras causas de muerte relacionadas con el sueño. Por ejemplo, siempre poner al bebé boca arriba para dormir y mantener el área donde duerme el bebé libre de objetos suaves, juguetes, protectores de cuna y ropa de cama suelta son maneras importantes de reducir el riesgo del bebé.8La campaña Seguro al dormir® (Safe to Sleep®) dirigida por el NICHD (anteriormente conocida como campaña Dormir boca arriba [Back to Sleep]) describe muchas maneras en que los padres y cuidadores pueden reducir el riesgo de SIDS y otras causas de muerte relacionadas con el sueño.

Evaluar al recién nacido para detectar enfermedades ocultas

La evaluación del recién nacido puede detectar determinadas enfermedades que no son evidentes al momento de nacer, pero que pueden causar una discapacidad grave o incluso la muerte si no se tratan rápidamente. Los bebés con estas enfermedades pueden lucir perfectamente sanos y con frecuencia vienen de familias que no tienen antecedentes de esa enfermedad.

Para realizar esta evaluación, los proveedores de cuidado de la salud toman unas pocas gotas de sangre del talón del bebé y las colocan sobre un papel especial. Las manchas de sangre luego se analizan. Si se detectara alguna enfermedad, el tratamiento podría comenzar inmediatamente.

La mayoría de los estados evalúan al menos 29 enfermedades, pero algunos evalúan hasta 50 o más. Los bebés que tienen un riesgo alto o mayor de tener una enfermedad debido a sus antecedentes familiares pueden realizarse una evaluación adicional —además de las que ya ofrece el estado de manera automática— a través de un especialista de la salud.

Desde que este programa de salud pública se inició, hace 50 años, ha salvado incontables vidas al permitir una detección e intervención tempranas y al mejorar la calidad de vida de los niños y sus familias.


  1. Hoyert, D. L., & Xu, J. (2012). Deaths: preliminary data for 2011. National Vital Statistics Reports, 61(6). Obtenido el 23 de julio de 2013 de http://www.cdc.gov/nchs/data/nvsr/nvsr61/nvsr61_06.pdf en el contenido de Inglés (PDF - 891 KB)
  2. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés): (2011). Pediatric and Pregnancy Nutrition Surveillance System Health Indicators. Obtenido el 13 de octubre de 2014 de http://www.cdc.gov/pednss/what_is/pnss_health_indicators.htm#Infant%20Health%20Indicators en el contenido de Inglés
  3. Peleg, D., Kennedy, Colleen, M., & Hunter, S.K. (1998). Intrauterine growth restriction: Identification and management. American Family Physician, 58(2), 453–460.
  4. Hovi, P., Andersson, S., Eriksson, J. G., Järvenpää, A. L., Strang-Karlsson, S., Mäkitie, O., et al. (2007). Glucose regulation in young adults with very low birth weight. New England Journal of Medicine, 356, 2053-2063.
  5. CDC. (2012). Infant mortality. Obtenido el 23 de julio de 2013 de http://www.cdc.gov/reproductivehealth/MaternalInfantHealth/InfantMortality.htm en el contenido de Inglés
  6. Steward, A.J. et al. (1995). Antenatal and intrapartum factors associated with SIDS in New Zealand Cot Study. Journal of Paediatrics and Child Health. 31(5), 473-478.
  7. Iyasu et al. (2002) Risk factors for SIDS among Northern Plains Indians. Journal of the American Medical Association, 288, 2717-2723.
  8. Grupo de Trabajo sobre Síndrome de Muerte Súbita del Lactante de la Academia Americana de Pediatría (2011). SIDS and other sleep-related infant deaths: Expansion of recommendations for a safe infant sleeping environment. Pediatrics, 128, 1030-1039.

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