¿Cuáles son algunas complicaciones comunes del embarazo?

Algunas mujeres experimentan problemas de salud durante el embarazo. Estas complicaciones pueden afectar la salud de la madre, la salud del feto o la de ambos. Incluso las mujeres que estaban sanas antes de quedar embarazadas pueden tener complicaciones. Estas complicaciones pueden hacer que el embarazo sea un embarazo de alto riesgo.

Recibir cuidados prenatales regulares desde el inicio del embarazo puede ayudar a disminuir el riesgo de tener problemas, ya que permite a los proveedores de atención médica diagnosticar, tratar o manejar afecciones antes de que se vuelvan serias.

Algunas complicaciones frecuentes del embarazo son, entre otras, las siguientes:

La presión arterial alta, también denominada hipertensión, ocurre cuando se estrechan las arterias que transportan la sangre del corazón a los órganos del cuerpo. Esto hace que la presión aumente en las arterias. Durante el embarazo, esto puede dificultar el pasaje de la sangre hasta la placenta, la cual le proporciona nutrientes y oxígeno al feto.1 La reducción del flujo sanguíneo puede enlentecer el crecimiento del feto y aumentar el riesgo para la madre de trabajo de parto prematuro y preeclampsia.1,2

Las mujeres que tienen presión arterial alta antes de quedar embarazadas tendrán que seguir monitoreando y controlando este problema, con medicamentos si es necesario, durante todo el embarazo. La presión arterial alta que se desarrolla durante el embarazo se denomina hipertensión gestacional. En general, la hipertensión gestacional ocurre durante la segunda mitad del embarazo y desaparece después del parto.

La diabetes gestacional ocurre cuando una mujer que no tenía diabetes antes del embarazo desarrolla la afección durante de embarazo.

Normalmente, con la digestión, el cuerpo transforma parte de los alimentos en un azúcar llamada glucosa. La glucosa es la fuente principal de energía del cuerpo. Después de la digestión, la glucosa ingresa a la sangre para proporcionar energía al cuerpo.

Para que la glucosa pase de la sangre a las células del cuerpo, el páncreas produce una hormona denominada insulina. En la diabetes gestacional, los cambios hormonales del embarazo hacen que el cuerpo no produzca suficiente insulina o que no la use con normalidad. En cambio, la glucosa se acumula en la sangre y causa lo que se conoce como diabetes o niveles altos de azúcar en sangre.

Controlar la diabetes gestacional siguiendo un plan de tratamiento indicado por un proveedor de atención médica es la mejor manera de reducir o prevenir problemas asociados con los niveles altos de azúcar en sangre durante el embarazo. Si no se la controla, puede causar presión arterial alta debido a la preeclampsia y que el bebé tenga un tamaño muy grande, lo cual aumenta el riesgo de parto por cesárea.4

Las infecciones, incluidas algunas infecciones de transmisión sexual (STI, por sus siglas en inglés), pueden ocurrir durante el embarazo y/o el parto y pueden ocasionar complicaciones para la mujer embarazada, el embarazo y el bebé después del parto. Algunas infecciones se pueden transmitir de la madre al bebé durante el parto cuando el bebé pasa a través del canal de parto; otras infecciones pueden ser transmitidas al feto durante el embarazo.1 Muchas de estas infecciones se pueden prevenir o tratar con cuidados adecuados previos a la concepción, prenatales y de seguimiento posterior al parto.

Algunas infecciones durante el embarazo pueden causar o contribuir a lo siguiente1:

Si está planeando quedar embarazada, hable con su proveedor de atención médica sobre la aplicación de vacunas y refuerzos de vacunas para la varicela y la rubeola (también denominada sarampión alemán) antes de concebir. También puede aplicarse algunas vacunas, como la vacuna contra la gripe, mientras está embarazada. Si sabe que tiene una infección, como una STI, hable con su proveedor de atención médica sobre esto antes de concebir para aumentar las probabilidades de tener un embarazo saludable.

Las pruebas prenatales tempranas para detectar STI y otras infecciones pueden determinar si la infección se puede curar con tratamiento farmacológico. O, si sabe que tiene una infección, dígaselo a su proveedor de atención médica tan pronto como sea posible durante su embarazo. El tratamiento temprano disminuye el riesgo para el feto y el bebé.2 Incluso si la infección no se puede curar, usted y su proveedor de atención médica pueden tomar las medidas necesarias para proteger su salud y la salud del bebé.

Obtenga más información sobre infecciones que pueden afectar el embarazo.

La preeclampsia es una afección médica seria que puede ocasionar un parto prematuro y la muerte. Su causa es desconocida, pero algunas mujeres tienen mayor riesgo. Los factores de riesgo incluyen5:

  • Primer embarazo5
  • Preeclampsia en un embarazo previo5
  • Afecciones existentes como presión arterial alta, diabetes, enfermedad renal y lupus eritematoso sistémico1
  • Tener 35 años de edad o más1
  • Tener un embarazo de dos o más fetos1
  • Obesidad1

El trabajo de parto prematuro es un trabajo de parto que comienza antes de la semana 37 de embarazo. Cualquier bebé que nazca antes de las 37 semanas tiene mayor riesgo de tener problemas de salud, en la mayoría de los casos porque órganos como los pulmones y el cerebro terminan de desarrollarse en las últimas semanas antes del parto a término (39 a 40 semanas).

Algunas afecciones aumentan el riesgo de trabajo de parto prematuro, incluidas infecciones, tener un cuello uterino corto o nacimientos prematuros previos.6

La progesterona, una hormona producida naturalmente durante el embarazo, se puede usar para ayudar a evitar un nacimiento prematuro en algunas mujeres. En un estudio dirigido por investigadores del NICHD en el año 2003, se halló que dar suplementos de progesterona a mujeres con mayor riesgo de tener un parto prematuro debido a un nacimiento prematuro previo reduce en un tercio el riesgo de un posterior nacimiento prematuro.7

Aborto espontáneo es el término utilizado para describir la pérdida del embarazo por causas naturales antes de las 20 semanas. Los signos pueden incluir manchado o sangrado vaginal, calambres o pérdida de líquido o tejido por la vagina. Sin embargo, el sangrado vaginal no significa que ocurrirá o que está ocurriendo un aborto espontáneo.8 Las mujeres que experimentan este signo en cualquier momento durante el embarazo deben comunicarse con su proveedor de atención médica.

La pérdida del embarazo después de la semana 20 del embarazo se denomina mortinatalidad. En aproximadamente la mitad de todos los casos informados, los proveedores de atención médica no pueden encontrar una causa para la pérdida. Sin embargo, las afecciones médicas que pueden contribuir a la mortinatalidad incluyen anomalías cromosómicas, problemas con la placenta, poco crecimiento fetal, problemas de salud crónicos de la madre e infecciones. Lea más sobre las afecciones de salud y los factores del estilo de vida que pueden aumentar el riesgo de mortinatalidad.

Otras complicaciones del embarazo pueden incluir lo siguiente:

  • Náuseas y vómitos intensos y persistentes. Aunque tener náuseas y vómitos es normal durante el embarazo, en especial durante el primer trimestre, algunas mujeres experimentan síntomas más graves que pueden durar hasta el tercer trimestre. Se desconoce la causa de la forma más grave de este problema, conocida como hiperémesis gravídica. Las mujeres con hiperémesis gravídica experimentan náuseas que no desaparecen, pérdida de peso, disminución del apetito, deshidratación y sensación de desmayo.9

    Las mujeres afectadas podrían requerir hospitalización para poder recibir líquidos y nutrientes. Algunas mujeres se sienten mejor después de la semana 20 del embarazo, mientras que otras experimentan los síntomas durante todo el embarazo.9
  • Anemia por deficiencia de hierro. Las mujeres embarazadas necesitan más hierro de lo normal debido a que durante el embarazo producen mayor cantidad de sangre. La anemia por deficiencia de hierro, cuando el cuerpo no tiene suficiente hierro, es bastante común durante el embarazo y se asocia a partos prematuros y a bajo peso al nacer. Los síntomas de deficiencia de hierro incluyen sensación de cansancio o desmayo, falta de aire y palidez. El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG, por sus siglas en inglés) recomienda 27 miligramos de hierro por día (cantidad que se encuentra en la mayoría de las vitaminas prenatales) para reducir el riesgo de anemia por deficiencia de hierro. Algunas mujeres pueden necesitar cantidades adicionales de hierro administradas mediante suplementos de hierro.11 proveedor de atención médica puede realizar una prueba para detectar si tiene anemia por deficiencia de hierro y, si la tiene, puede recomendarle suplementos de hierro.12

 

Citas

Citas Abiertas
  1. American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). (2014). Preeclampsia and high blood pressure during pregnancy. FAQ034. Obtenido el 31 de mayo de 2016 en http://www.acog.org/~/media/For%20Patients/faq034.pdf?dmc=1&ts=20120730T1500377195 en el contenido de InglésNotificacion de salida (PDF 87.8 KB)
  2. Leeman, L., & Fontaine, P. (2008). Hypertensive disorders of pregnancy. American Family Physician, 78, 93–100. PMID: 18649616  en el contenido de Inglés
  3. Centers for Disease Control and Prevention. (2015). Births: Final data for 2014. Supplemental table I-6. National Vital Statistics Report, 64(12). Obtenido el 31 de mayo de 2016 en https://www.cdc.gov/nchs/data/nvsr/nvsr64/nvsr64_12_tables.pdf en el contenido de Inglés (PDF 947 KB) 
  4. ACOG. (2013). Diabetes gestacional. FAQ177. Obtenido el 31 de mayo de 2016 en http://www.acog.org/Patients/FAQs/Gestational-Diabetes en el contenido de InglésNotificacion de salida
  5. Hernandez-Diaz, S., Toh, S., & Cnattinguis, S. (2009). Risk of pre-eclampsia in first and subsequent pregnancies: prospective cohort study. British Medical Journal, 338, b2255. Obtenido el 31 de julio de 2012 en http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3269902/?tool=pubmed  en el contenido de Inglés
  6. Office on Women’s Health. (2010). Complicaciones durante el embarazo. Obtenido el 31 de mayo de 2016 en https://espanol.womenshealth.gov/pregnancy/youre-pregnant-now-what/pregnancy-complications
  7. Meis, P. J., Klebanoff, M., Thom E., Dombrowski, M. P., Sibai, B., Moawad, A. H., et al. (2003). Prevention of recurrent preterm delivery by 17 alpha-hydroxyprogesterone caproate. New England Journal of Medicine, 348, 2379–2385. PMID: 12802023  en el contenido de Inglés
  8. ACOG. (2015). Early pregnancy loss. FAQ090. Obtenido el 31 de mayo de 2016 en http://www.acog.org/~/media/For%20Patients/faq090.pdf?dmc=1&ts=20120801T1008319320 en el contenido de InglésNotificacion de salida (PDF 84.4. KB)
  9. National Organization for Rare Diseases. (2015). Hyperemesis gravidarum. Obtenido el 31 de mayo de 2016 en http://rarediseases.org/rare-diseases/hyperemesis-gravidarum en el contenido de InglésNotificacion de salida
  10. ACOG. (2016). Routine tests during pregnancy. FAQ133. Obtenido el 29 de agosto de 2016 en https://www.acog.org/Patients/FAQs/Routine-Tests-During-Pregnancy en el contenido de InglésNotificacion de salida
  11. ACOG. (2015). Nutrition during pregnancy. FAQ001. Obtenido el 31 de mayo de 2016 en https://www.acog.org/Patients/FAQs/Nutrition-During-Pregnancy en el contenido de InglésNotificacion de salida
  12. Allen, L. H. (2000). Anemia and iron deficiency: effects on pregnancy outcome. American Journal of Clinical Nutrition, 71(5), 1280s–1284s. Obtenido el 9 de noviembre de 2016 en https://academic.oup.com/ajcn/article/71/5/1280S/4729385 en el contenido de InglésNotificacion de salida

 

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